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Categoría: Poesias

El hilo rojo une las parejas ....

alonne 25/08/2008 @ 18:29
En chino, “Anciano bajo la Luna” quiere decir “casamentero” y el dicho “El hilo rojo une las parejas aunque miles de millas los separen” significa que la relación de una pareja está predestinada. La siguiente es una historia sobre cómo surgieron estos dos términos.
   
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Los antiguos creían que la vida de cada uno ya había sido arreglada de antemano. Entendían que todo lo que le pasa al hombre se determina en un mundo invisible al ojo humano. Por lo tanto, raramente eran competitivos, ya que sabían que si algo era para ellos iba a surgir naturalmente.

Wei Gu vivía en Dulin. Sus padres murieron cuando él era pequeño, por lo tanto quería casarse a una edad temprana. Sin embargo, todas sus propuestas de matrimonio fueron rechazadas. Durante el reinado de Tang Taizong (años 626 a 649), en una visita turística a Qinghe, se hospedó en un hotel de la región sur de la ciudad de Song. Un viajero le comentó acerca de una joven doncella, la hija de Pan Fang, un funcionario del gobierno de Qinghe, y lo invitó a encontrarse con la familia de Pan frente al Templo Longxing a la mañana siguiente.

Muy temprano en la mañana, Wei Gu no contuvo su impaciencia y se precipitó al templo. La luna todavía estaba en el cielo cuando llegó. Había un anciano sentado en los escalones del templo, recostado sobre un bolso, leyendo un libro bajo la luz de la luna. Wei Gu echó un vistazo al libro, pero no podía leer sus palabras, entonces con curiosidad preguntó al anciano, “¿qué tipo de libro está leyendo? Desde pequeño he estudiado muchas diferentes lenguas, hasta sánscrito indio. Pero debo confesar que nunca me he encontrado con la lengua escrita en este libro, ¿qué puede decirme sobre él?” El anciano sonrió y dijo, “este no es un libro escrito por seres humanos, proviene de 'el mundo invisible', ¿cómo podría usted leerlo?” Entonces Wei Gu preguntó, “¿qué hace aquí alguien de 'el mundo invisible'?” El anciano contestó, “usted llegó demasiado temprano, no es que yo no debiera estar aquí. Todos los administradores del Mundo Yin (mundo subterráneo) administran todo en el mundo Yang, que también es llamado el mundo humano, ¿por qué no deberíamos venir aquí?”

“Dígame, ¿usted de qué es responsable?” preguntó Wei, “de los matrimonios de la gente” aseguró el anciano; Wei Gu se exaltó y dijo, “mis padres murieron cuando yo era pequeño, entonces me gustaría casarme a una edad temprana porque no quisiera que mi descendencia se extinga. Sin embargo, todas las propuestas de matrimonio que hice durante los últimos diez años fueron rechazadas. Alguien me comentó sobre la hija del oficial Pan Fang, ¿piensa que ella se casará conmigo?” El anciano respondió, “no, ella no será su esposa. La mujer con la que usted se casará tiene ahora sólo tres años y se casará con usted cuando tenga 17. En este bolso llevo un hilo rojo que uso para unir los pies de las parejas. Una vez que están destinados a casarse, ato sus pies con este hilo rojo. No importa si son enemigos, ricos, pobres o están separados por una larga distancia, mientras el hilo rojo esté atado, ellos se casarán. Cuando los pies de ella estén atados al suyo, será inútil para usted buscar otra”.

Wei Gu necesitaba saber más, “¿Quién es mi esposa? ¿Dónde vive ella?” El anciano contestó, “su futura esposa vive con una familia que vende verduras, al norte del hotel”. “¿Puedo verla?” preguntó Wei Gu. El anciano dijo, “ella siempre está con la anciana que vende verduras, venga conmigo y se la mostraré”.

Las personas con la que Wei Gu estaba supuesto a encontrarse en el templo no aparecieron esa mañana. El anciano cerró el libro, recogió el bolso y guió a Wei Gu al mercado. Al llegar allí, vieron a una anciana con un ojo ciego que sostenía a una niña de tres años. Ambas lucían muy sucias y feas. El anciano señaló a la niña y dijo, “Esa es tu esposa”. Wei Gu, en cólera, preguntó, “¿Puedo matarla?” el anciano respondió, “Esta niña está destinada a ser rica y a vivir una vida honorable y, además, encontrará la felicidad con usted. Por lo tanto, ¿cómo podría ser asesinada?” Al instante el anciano desapareció.

Una vez que Wei Gu volvió a su casa, afiló un cuchillo, se lo dio a su criado y le dijo, “Siempre has manejado bien mis asuntos. Si puedes matar a esta niña para mí, te recompensaré con 10.000 monedas”. El criado estuvo de acuerdo y, escondiendo el cuchillo en su manga, se dirigió al mercado, apresuradamente apuñaló a la muchacha y se alejó rápidamente. Fue capaz de escapar de la escena porque aquel día había una gran muchedumbre en el mercado.

Cuando el criado volvió, Wei Gu preguntó, “¿La apuñaló?” El criado contestó, “Traté de apuñalar su corazón, pero fallé, entonces la apuñalé entre las cejas”.

Wei Gu siguió proponiendo matrimonio a distintas mujeres sin ningún éxito. Otros 14 años habían pasado cuando le ofrecieron trabajar para Wang Tai, un funcionario de defensa en Xiangzhou. Tiempo después Wang Tai le entregó la mano de su hija en matrimonio porque encontró que Wei Gu estaba altamente calificado. La esposa de Wei Gu tenía entre 16 y 17 años y era muy hermosa. Wei Gu estaba muy contento; sin embargo, observó que su esposa siempre ponía una pequeña flor artificial entre sus cejas y nunca se la quitaba, incluso cuando se bañaba.

Al final del año, preguntó a su esposa por qué siempre llevaba puesta una flor artificial entre sus cejas. Ella le dijo, “en realidad soy la sobrina de Wang Tai, no su hija. Mi padre era el líder de un condado y murió en funciones, mi madre y hermano murieron más tarde; yo era un bebé en ese entonces. La única propiedad que mis padres dejaron era una casa al sur de la ciudad de Song. Viví allí con mi niñera Chen, ella sintió lastima por mí y siempre me cuidó. Sobrevivíamos vendiendo verduras. Cuando tenía tres años, estábamos con Chen en el mercado cuando repentinamente un loco me apuñaló entre las cejas dejándome una cicatriz que cubro con esta flor artificial. Aproximadamente 7 u 8 años más tarde, mi tío vino a Lulong para asumir un cargo. Me adoptó como su hija y me mudé con él, luego me casé con usted”.

Wei Gu asombrado indagó, “¿La niñera Chen tenía un ojo ciego?” Su esposa contestó, “Sí, ¿cómo lo sabe?” Wei Gu confesó, “En realidad, yo envié a aquel hombre loco. Esto es tan extraño”. Entonces relató a su esposa la historia entera.

El destino no puede ser cambiado por el hombre. Entendiendo esto, la pareja de ahí en adelante se hizo más respetuosa el uno del otro. El alcalde de la ciudad de Song oyó sobre este matrimonio predestinado y por lo tanto llamó a aquel hotel “Hotel del Compromiso”.

Desde entonces, al anciano con el bolso del hilo rojo se lo llama “Anciano bajo la Luna” o sólo el “Hombre Lunar”, y el dicho “El hilo rojo une las parejas aunque miles de millas las separen” se volvió muy popular.

 

Relato extraido de:  La Gran Epoca

Promesas....

alonne 21/08/2008 @ 21:44
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LA PROMESA

La promesas deben cumplirse...

Sonrió forzadamente y rodeó las manos de ella con las suyas, en un suave apretón. Un intento de transmitir confianza.
-Volveré-susurró.-Lo prometo.

Observó como el barco se alejaba y con él su corazón. Se aferró a la promesa, anteriormente pronunciada, como un naufrago a una madera a la deriva.
Le esperaría. Día y noche otearía el horizonte, esperando su llegada. Sus ojos se llenaron de lágrimas e intentó no pensar en que tal vez tendría que esperar mucho tiempo y desterró por completo de su mente la idea de que tal vez él no volvería nunca.

Días, semanas, meses, años, pasaron como hojas trasportadas sin remedio por el viento. El brillante resplandor del sol y el tenue brillo de la luna iluminaron durante innumerables días y noches sus cabellos, antes de un castaño oscuro, ahora blancos como la nieve.
Pero ella no se apartaba de su meta. Había pasado muchísimo tiempo desde que aquella voz tan preciada pronunciara aquella promesa que la había mantenido hasta entonces.

Poco a poco fue perdiendo energías. Su cuerpo se arrugó y marchitó en la soledad.
Llegó un momento en que ya no tenía fuerzas para nada. Sentía que se moría, por fuera. Ya que por dentro ya lo estaba, desde que aquella idea que creía olvidada, la certeza de que él nunca volvería, la devolvió a la realidad.

Convencida de que ese era el final, decidió ir a su encuentro. Reuniendo todas las fuerzas que le quedaban, y que creía inexistentes, se acercó al borde del acantilado y sin cerrar sus ojos, ya ciegos, saltó.
Se sintió caer y no se arrepintió de sus actos en ningún instante, la máxima felicidad a la que podía aspirar en aquellos momentos, era esa.
Las rocas la golpearon como a una muñeca de trapo pero ella no sintió dolor, solo una dulce resignación, mientras las corrientes marinas la arrastraban irremediablemente a las profundidades. Sus ojos, del color del cielo las noches de tempestad se cerraron por última vez y sus labios esbozaron una sonrisa al exhalar su último aliento. Se sumió en la inconciencia, con el único pensamiento de que se encontraría con él, por fin, y para siempre. Y luego… nada.

Black rose

Te espero - Mario Benedetti

alonne 22/07/2008 @ 16:49
TE ESPERO

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
Y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?

Relato Corto

alonne 31/05/2008 @ 23:04
Desde mi ventana
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El silencio de la noche, magnificaba todos mis sentimientos. En la oscuridad, mi vista podía distinguir pequeños seres alados que revoloteaban a mi alrededor, tan típicos del verano. Sus picaduras me acompañaban cada noche en mi habitación.
Salí al balcón, para respirar algo de aire fresco. El jazmín del patio traía hacia mi, la fragancia mas dulce que uno puede oler en una noche de verano andaluza. Sus pequeñas flores blancas, tan delicadas y que tanto me gustan, las plantamos juntos una noche, hace ya muchos años. Decían los vecinos, que era bueno plantarlos durante una noche de luna llena, y pese a no confiar en aquel entonces en los dichos de los ancianos, así lo hicimos. Algo bueno debimos hacer, porque tras tantos años, y pese a mis pésimos y pocos cuidados, seguía manteniéndose vivo, como un fijo reflejo de nuestro amor.
No me he equivocado, no. He dicho mis. A ella la perdí hace ya muchos años. Pese a su triste perdida, lo que me une a ella se mantiene tan vivo o mas que el jazmín que adorna el patio delantero de mi casa. Ese fino hilo rojo, que nos mantuvo unidos desde antes de conocernos, sigue presente hoy en día, esperando el momento en que nos volvamos a unir.
Una pareja de jóvenes se esconden de las miradas furtivas tras la esquina. No los llego a ver, pero los puedo llegar a oír, incluso puedo llegar a imaginarmelos. Ella con la espalda en la pared, el susurrandole al oído cuanto la quiere, mientras con sus manos explora su cuerpo. Sus manos acarician su cintura, para pasar suavemente bajo su camiseta buscando sus emociones. Que bonita es la juventud, y cuanto me recuerdan a nosotros mismos.

Ella no volverá, pero yo hice la promesa de buscarla, y se que pronto nos encontraremos. Por eso, mi corazón, su corazón, late con mas fuerza que nunca, como si supiese que por fin, tras tantos errores, tras tantos altos en el camino, volveremos a estar juntos.

Relato Corto

alonne 21/04/2008 @ 20:21

Silencio

 

 

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El silencio es tan mudo pero a la vez puede ser tan sonoro, tan ruidoso, tan ensordecedor y complicado.
La verdad es que por muy difícil de concebir que parezca, el silencio puede ser a la vez ruido y muchos otros adjetivos se le pueden atribuir por muy distantes que parezcan de esta dulce palabra.
El silencio también es bonito, aunque se puede dar el caso de un silencio malo, doloroso o incluso a veces destructivo, todo depende del momento en el que este silencio se de.
En ocasiones deseo estar en silencio, eso me hace estar en paz conmigo misma, me hace olvidarme de todo.
Al sentir como el silencio llega hasta mí y como me suspira al oído, ecos de más silencio, si cabe aun, me siento tranquila y encuentro dentro de mí la “nada”. Esa soledad, por llamarla de alguna manera, que me hace entender que ya nada existe a mi alrededor y que incluso puede que ni siquiera yo misma exista realmente en ese preciso instante.
Tanto me gusta la compañía del preciado silencio, que incluso hay veces que requiero de este cuando no es necesario o cuando lo más apropiado sería hablar y utilizar las palabras como medio de comunicación, pero cuando no tengo nada coherente que decir, prefiero callar, ya que para mi eso vale más que un montón de palabras dichas casi por completo azar.
Eso que para mucha gente puede resultar algo complicado de entender o demasiado fuera de lo normal, de lo que esta marcado por el resto de personas, es algo común en mí y algo por lo que supongo que en algunos momentos puede que resulte un poco complicado entenderme.
Supongo que esto me pasa cuando llega a mí la tristeza por algún recuerdo o hecho que no me satisface nada recordar o en otras ocasiones porque me asalta la melancolía de cualquier tiempo pasado que fue mejor que este.
Cuando el silencio se acerca a mí, viene a veces acompañado del miedo, ya que en medio de esa vil sensación de soledad y tristeza me invaden también pensamientos o emociones que no me gustan, que me cuesta afrontar.
En otras ocasiones en las que el silencio me visita trae de la mano a la inseguridad, al dolor, al desengaño, al olvido y con todos ellos puede llegar el amor o incluso el odio y sin duda después de estos llegará también por último el llanto.
Esas lágrimas que brotan, también en absoluto silencio, una a una, nacen en lo mas profundo de mis ojos y salen al exterior para derrumbarse lentamente por mis mejillas, hasta que se derraman por mi barbilla y mueren al fin en el comienzo de mi cuello.
Esas lágrimas, compañeras mías, a las que tanto aprecio les tengo, me han acompañado a lo largo de mi vida.
Siempre han estado ahí, en mis ojos, por mi rostro amargo en los momentos malos y por él también, risueño en los momentos felices. Dentro de mí y también fuera de mí, cuando no podía por mucho que lo intentara, retenerlas ahí, dentro de mis pupilas, que se iban dilatando poco a poco, dando así paso a que esas lágrimas consiguieran salir y convertirse incluso a veces en sollozos, tristes y patéticos, como si de un niño que quiere un caramelo salieran.
Pero siempre han estado ahí, por el simple hecho de que me han acompañado en casi la totalidad de los días que he vivido, ya que si hiciera memoria podría recordar esos escasísimos días en los que ni una sola lágrima a caído por mi cara.
Porque siempre tengo alguna razón por la que llorar y si no la hay, cuando estoy sola con la única compañía del silencioso silencio, ellas me abordan sin motivo alguno, por sorpresa.

Cristina Reyes Cerezuela


Relato corto

alonne 29/01/2008 @ 17:40
ANOCHE
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Sucedió anoche. Estabas allí, nuevamente sumergido en tus silencios. Tratando de encontrar respuestas al mar de dudas que asola tu mente. Y yo, sin poder evitarlo, me abracé a ti, a tus nostalgias y tus miedos, intentando llevarlos conmigo y alejarte de allí. Pero no pude. Así que me quedé abrazada, respirando tu angustia, sosteniendo tus manos y creyendo acompañarte en esa prisión de soledades a la que decidiste someterte sin consultarme. No recuerdo cuándo ni cómo entraste en ella pero ahora no soy capaz de hacerte salir. Por eso me quedo contigo cada noche. Porque no tiene sentido alejarme de tu lado. Porque el sentido, si es que existió en algún momento, fuiste tú. Mi brújula, mi norte, mi puerto. Juntos, en la vieja mecedora. Las manecillas del reloj marcando su paso exacto. Tú temblando y yo..., yo agarrando con fuerza lo que queda de ti. Unos ojos perdidos en el infinito, entre sueños y velos de realidad. Así me quedé dormida, como tantas otras noches, soñando despertarte y volver a empezar. Pero anoche creo que no desperté. O quizás sí. "Vuelve a mí", te oí susurrar. Y yo, sin creerlo aún, posé mis labios en los tuyos y supe, al mirarme en tus ojos, que por fin habías regresado.
by
Agapi Mou

Poesia...

alonne 21/01/2008 @ 21:07


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"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...
...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda
(Chile, 1904 -1973)

Ya estamos en 2008 !! Año nuevo...

alonne 04/01/2008 @ 09:56

El año nuevo

 

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Soy el Año Nuevo, vengo a ti puro e inmaculado; acabo de salir de las manos de Dios. Cada día es una perla de gran precio que te es concedida para que la ensartes en el hilo de plata de la vida. Una vez ensartada, ya no puede desenhebrarse jamás; queda allí como un testimonio inmortal de tu fe y de tu destreza. Debes fundir entonces, cada minuto, como eslabón dorado a la cadena eterna de las horas.

En tus manos te han sido entregados riqueza y poder para hacer de tu vida lo que quieras. Te doy, libremente y sin reservas, doce meses gloriosos de lluvia refrescante como una caricia y de luz de sol con fulgores de oro. Los días, para trabajar y recrearte en la belleza de las cosas; las noches, para que duermas con un sueño tranquilo. Todo lo que tengo te lo doy con amor que no puede definirse.

Todo lo que te pido es que no permitas que nadie profane tu fe ni oscurezca tu visión.

Relato corto

alonne 15/12/2007 @ 10:58

 

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Soledad

 

Muchos son los que me oyen, y pocos los que me escuchan. Muchos me ven, pero nadie me mira, muchos me hablan, pero nadie me dice nada. Soledad, soledad y nada más que soledad. Mis recuerdos están llenos de silencio, melancolía, penumbra...
En un patio que se duerme entre suspiros de alhelíes y madreselvas, despierto como manzano silvestre atormentado por la cal que me esclaviza. Una tempestad de caricias agita mis cansadas ramas, y ellos se besan. Se dedican miradas, rasgadas de mi tierna corteza que arde de amor, y después...soledad, soledad y nada más que soledad.
Como laurel apolíneo, mis lágrimas de hiel avivan mi condena y paso de ser manzano a hojaranzo.
Ahora, cansado y fatigado, mis penas son como violetas de agua, que flotan a la deriva en el mar de mis pesares. En este invierno tardío, la escarcha de la hortensia se encarama a los surcos de mi aspereza. Soledad, soledad, tan sólo soledad.
Siento frío, la nieve cubre por completo mis ramas y el viento silba estremeciendo mis hojas, que caen...caen...y más frío, soledad, soledad, soledad...

 

autor: Raul Cortabarra Gordillo
web: www.tusrelatos.com

Dialogos entre Razon y Sentimiento

alonne 16/11/2007 @ 19:45
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Todo en silencio, abro mis ojos y veo, veo una habitación, unas paredes y muebles. El silencio es total, escucho mi respiración. De repente oigo ruidos, sonidos, gente que habla en algún lugar. Observo por la ventana y puedo ver lo que está ocurriendo en el exterior de la habitación. Hay casas, con ventanas, chimeneas, tejados, son casas y hay personas dentro de ellas. El cielo es azul con nubes amarillas y hay personas dentro de las casas. Cierro los ojos y pienso, hay personas, en este mundo hay muchas personas y ellas se mueven de un lado para otro, y ellas ríen, y ellas lloran, y ellas viven y se mueren, hacen cosas. Y yo también soy una persona, soy un individuo de la especie humana, oigo silencio mezclado con ruidos lejanos, son voces, son voces de otras personas, ellas hablan entre sí, ellas se comunican, forman una sociedad, las personas forman una sociedad, y yo soy una persona, yo soy como ellos, debo entonces también reír, llorar, moverme, hablar, pero no siento ganas de reír ni de llorar, ni de hablar con nadie, ni de moverme, ¿qué debo hacer?

Los segundos transcurren, tac, tac, tac, tac..., y transcurren los minutos, y el tiempo se va, oigo mi respiración, y el latido de mi corazón, y vuelvo a mirar la ventana, y sigo escuchando voces, del exterior y también de mi interior, interior que grita ¿qué debo hacer?

Intento hacer algo, me levanto, pienso, me vuelvo a sentar, observo mi alrededor, mis manos, los dedos de mis manos, las uñas de mis dedos, las esquinas de las uñas. Llevo las manos a la cabeza y éstas se deslizan sobre mi cara. ¿Para qué reír?, ¿para qué llorar? Siento algo, y brotan lágrimas de mis ojos, y las lágrimas caen lentamente esparciéndose sobre mi rostro, y la vida se me consume, poco a poco y no sé que hacer, ¿desear o no desear?, ¿qué debo hacer? Nuevamente hay silencio total, este silencio me tortura, no hay nada, estoy en un vacío.

Debo levantarme de mi silla, caminar hacia afuera, hacia el exterior de mí mismo. Y ¿qué haré fuera? Hablaré, eso es, hablaré con las personas. ¿Y qué les diré? Les diré que, bueno, hablaré sobre..., pero ¿para qué hablar? Yo no quiero hablar. Yo ansío hacer algo, pero no sé lo que es. Abrazar a una mujer, besar sus labios, quizás sea eso. Eso es, la abrazaré, la besaré, y la..., la abrazaré de nuevo y la besaré de nuevo y... pero, ¿para qué?

Y abro de nuevo los ojos y observo fijamente la pared blanca. Siento mi cuerpo, mi estómago y el ardor de mi esófago, mi ansia en los colmillos deseando morder la vida. Y me siento irritado, ¡quiero hacer algo!, ¡sacadme de aquí! Siento tal angustia en mi interior. Y ellos, la sociedad, ríen, y lindas muchachas plasman su bello rostro en fotografías, siempre sonriendo. Yo les doy la vuelta a las fotografías y ¿qué veo?, la sonrisa vista al revés produce un efecto angustioso, pero ellas sonríen y tienen voz dulce.

Parezco un niño tonto, tengo tiempo para poder hacer muchas cosas y no sé qué hacer con él. Yo quiero jugar con los otros niños, pero ellos son estúpidos, no me divierten sus juegos. Ellos se ríen tontamente, ellos son vulgares y ríen y lloran tontamente, nacen de la nada y se creen algo. ¡Ayúdenme!, ¡déjenme en paz!

Y el tiempo se me hace eterno, deseo que fluya el tiempo presente y ansío el futuro, el futuro ansiará otro futuro posterior, siempre la misma canción, siempre la vida, una y otra vez, y la pregunta "¿qué debo hacer?", cuya respuesta no llega. Me da asco esta vida, es nauseabunda, sólo percibo su sabor a hiel, ese sabor resacoso tal cual la vida fuera ya empalagosa, como si se me pudrieran las entrañas, sensación de descomposición, de caos sin sentido, de desorientación total entre la nada.

El mundo sigue funcionando. Unos suben, otros bajan. Unos van, otros vienen. Ellos nacen, crecen, se aparean y ahí se les va toda la vida, y dicen que lo pasan bien, lo pasan bien los pobres infelices. Y se ríen, y lloran y dicen que tienen sentimientos, y van y vienen. Y yo, yo soy como ellos, voy y vengo, y río y digo sentir, y ellos dicen: "venga, pásalo bien", y yo ¿qué debo hacer? Mi vida pasa y sólo puede elegir entre la asquerosa vulgaridad o la nada, ¡qué náusea!

El tiempo no fluye en mí, se estira y estira. Ahora estoy en momento de descanso y mi tiempo se diluye en el vacío. Luego tendré que ir al trabajo y dejaré de pensar en esto, las funciones del trabajo tendrán ocupada mi mente, ya no me sentiré como ahora, pero volverá el tiempo de descanso, y volveré a hacerme la misma pregunta, "¿qué hacer?" Entonces me engañaré a mí mismo y me diré: voy a ocupar mi mente con algunos entretenimientos, voy a divertirme, voy a apartar este vacío de mí. Y así lo hago, busco entretenerme, y busco rodearme de gente, mi mente se distrae por unos instantes, río, siento y me dejo llevar. La gente habla de cosas estúpidas y yo quiero creer que me divierto, pero no puedo, el absurdo al que había dado esquinazo me alcanza repentinamente y el sin sentido me da un abrazo. Hablan, sus mandíbulas se mueven y de sus gargantas salen voces, y sus rostros cambian de forma rápidamente, los músculos de su cara están en constante movimiento. Movimiento, todo está en movimiento, las cosas están aquí y luego están allí, y yo también me muevo, mis manos tiemblan, mi estómago se revuelve, mi sistema digestivo segrega amargura en la parte posterior de mi lengua, una amargura náusica. Me encuentro en una situación absurda, ¿qué hago aquí? Y huyo de nuevo a la soledad de la que nunca debí salir, y me hundo sin remedio, me cuesta respirar, ni ganas tengo tampoco de ello, ni de vivir, ¿para qué? El mundo es absurdamente estúpido, y yo, ¿quién soy yo para juzgarlo? Soy otro gusano que se arrastra por el fango y se revuelca en el lodo, y vaga por entre la basura putrefacta, tal y como hacen los otros gusanos de esta sociedad; y ellos dicen que lo pasan bien.

La pared blanca sigue delante de mí, blanca e inmóvil, rígida, impasiva, llena de pequeños surcos y bultitos de la pintura. Hay en la pared colgado un cuadro, con un marco cuadrado. El techo es blanco y el suelo de madera. Cierro los ojos y sigo viendo la pared blanca, inmóvil, rígida, impasiva, y nada ocurre, nada, nada. Observo la ventana a través de la cortina y puedo ver lo que está ocurriendo en el exterior de la habitación. Hay casas, con ventanas..., ¡pero si esto ya lo había dicho antes! Me estoy repitiendo con mi propio tedio. Mis pensamientos se repiten una y otra vez, y vuelvo a caer en la náusea una y otra vez.

Martín López Corredoira
"DIALOGOS ENTRE RAZON Y SENTIMIENTO" (1997, cap. XIII)